ODA A LA LECHUGA:
A ti, lechuga,
quiero celebrarte,
llenándome,
con tu nombre,
la boca,
comiéndote.
Siempre eres,
reciente del huerto,
fresco,
recién limpia,
brillas como,
dos luceros.
Pareces campo verde,
puro,
cuando comemos,
tus verdes hojas,
viajamos,
al paraíso,
de la vegetación
Cuantos,
frutos,
se quieren,
parecer,
a ti.
Te combinan,
con todo.
Con el brillante tomate,
con el resbaladizo aceite,
o con la diminuta sal.
Tu forma de balón,
de rugby,
tus capas,
y tus grietas,
parecen la frente de una abuela.
Noelia Casado Gonzaléz
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